Atrapados en la mente

 

No vemos la realidad.
Vemos a través del filtro de nuestras creencias.
 

 

¿Qué significa esto? 

Seguramente has tenido la posibilidad de observar personas experimentando los mismos hechos de maneras diferentes. Algunos pensarán en ese evento particular como trágico mientras otros lo harán de manera neutral u optimista. 

 

¿Qué hace que algunos lo vean de una manera
y otros de otra? ¿Acaso viene determinado?
¿Estamos destinados a una única forma de
percibir el mundo?
 

Quizás te ocurra, como a mí, que inconscientemente consideraba mi visión del mundo y los hechos como lo mismo. Si yo, al observar a una persona abundante económicamente, la percibía como egoísta y avara, no tomaba esa percepción como algo aprendido, construido y personal, sino que era la realidad, las cosas eran así. No había opción para una alternativa diferente. 

Hasta que descubrí el fascinante mundo de la biodescodificación con sus herramientas fundamentales: la auto-observación y la auto-indagación. 

Aquello que veía como “la realidad” comenzóa dividirse entre los hechos que puedo observar en el mundo y mis interpretaciones de eso que estoy percibiendo. No es lo mismo creer que la realidad es que los que tienen dinero son egoístas, que descubrir que cuando yo me encuentro con una persona que tiene abundancia económica asocio esa condición con el pensamiento, entre otros, de que quizás entonces esa persona es egoísta y avara y me conviene alejarme; no quisiera ser egoísta. Poder distinguir entre un hecho real y la interpretación personal basada en creencias personales, me permitió acceder a un nuevo mundo de posibilidades. Porque si no me gusta la manera en que interpreto la realidad, ahora sí, tengo la posibilidad de cambiarlo; no es necesario que me quede a esperar que la realidad externa cambie. Puedo empezar por mi interior; revisando mis creencias. 

¿Cómo es esto posible? 

Nuestra mente no absorbe la totalidad de los datos que podríamos observar en un hecho puntual. Sólo una parte, de todo aquello que nuestros sentidos podrían detectar, ingresa a nuestra mente. Para ello, nuestra mente se enfoca en lo que es valioso para nuestra supervivencia según lo que dictan nuestras creencias. Entonces, pondrá la atención en aquella información del entorno que signifique algo beneficioso y en aquello que podría generarnos dolor. Una persona que colecta cartones, caminará por las calles focalizando su atención en los lugares donde se encuentren cestos de basura mientras que un cobrador de estacionamiento estará atento al movimiento de autos, descartando por completo la localización de los cestos de basura. 

¿Y qué hacemos entonces?

Fue cuando puse en cuestionamiento mi aparente “realidad absoluta”, que comencé a identificar mis creencias, observarlas y hacerme preguntas. ¿realmente mi única opción es seguir percibiendo los hechos de manera negativa? ¿es verdad que si “ya soy así” no hay opciones para mí? Y descubrí que muchos pensamientos que yo había considerado como “la realidad”, no lo eran. Eran un aprendizaje personal de cómo debía considerar y responder ante ciertos hechos del mundo y por lo tanto podía, si no me gustaba, elegir otra manera de ver las cosas. 

Y ahí fue cuando pude considerar más opciones más allá de la manera en que yo había aprendido a interpretar ciertos hechos. Descubrí que podía elegir pensamientos posibilitantes, empoderadores, amorosos, compasivos y que me llevaran hacia donde yo quería ir. ¿y si el dinero sólo expone lo que ya es la persona? ¿y si las personas pueden ser egoístas tanto si tienen mucho dinero como si no? ¿y si la cantidad de dinero que posee una persona nada tiene que ver con el egoísmo? ¿y si es posible para mi ser abundante económicamente y al mismo tiempo generosa, agradecida y humilde? ¿tiene sentido que siga dándole valor a esta creencia? ¿y si tener más dinero me permite contribuir mucho más en el mundo?   

Hacernos preguntas y anotar nuestros pensamientos nos permite ser conscientes de qué consideramos peligroso o doloroso y qué no para luego decidir si es apropiado seguir manteniendo ciertos pensamientos. Por ejemplo: si por experiencia asocié que tener mucho dinero causó peleas y separaciones entre familiares, puedo haber construido la creencia de que tener mucho dinero es peligroso, ya que implicaría problemas familiares. Si yo quiero disfrutar de abundancia económica y sostengo este pensamiento, se generará un conflicto interno ya que la mente inconsciente, al entender que mi familia es importante y que tener dinero podría ponerla en peligro, jamás pondrá la atención en datos de la realidad que me lleven a esa posibilidad de tener más dinero. Mi propia mente me limitaría con la intención de protegerme y me conduciría a llevar la atención a personas, sucesos, oportunidades que me garanticen no ir más allá de cierto nivel de ingreso económico. Para garantizarme seguridad y protección, mi inconsciente elegirá la opción conocida que me permita sobrevivir más allá de que me genere felicidad o no. 

Tenemos mucho poder de transformación y podemos decidir comenzar a utilizarlo a partir de este instante. La auto-observación de aquello que pensamos y creemos junto con el cuestionamiento de la veracidad de esas ideas que sostenemos por años y años en nuestras vidas, puede abrirnos la puerta al desarrollo personal, la libertad emocional y el bienestar.  

Jorgelina Mecchia
Biodescodificadora
Equipo Pablo Vazquez Kunz

 

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